Cuando pensamos en humildad a muchos se nos viene a la cabeza una cobacha o casa hecha de diferentes materiales que pareciera que el viento la botara en cualquier momento y con piso de tierra.
En realidad la humildad es mucho más que eso, es el acto de ser manso o sumiso. Ser alguien que no se altera con cualquier cosa y tener los pies bien puesto en la tierra.
Pero debemos de admitir que en alguna área de nuestra vida nos hace falta humildad y que debemos de trabajar más para saber como ser humildes en esas áreas que se sienten imposibles de cambiar.
Por ejemplo, eres muy bueno dibujando y lo presumes, entonces en esa área te falta humildad. Eres excelente creando cortometrajes y te pones a mandar a todos como si fueras un director de renombre sin dejar opinar a los demás, ahí te hace falta humildad. Tal vez a primera vista no lo veamos porque se nos puede hacer muy normal y parte de nosotros pero si nos sentimos por encima de los demás o simplemente nos cuesta escuchar consejos para mejorar entonces nos tenemos que poner de rodillas y pedir al creador una pizca o mucha (dependiendo como reacciones) de humildad para poder cambiar y mejorar en esas actitudes que a simple vista no tienen nada de malo.