Ningún zapato que llenar (1 Corintios 12)

Todos tenemos una talla o medida, que se ajusta bien a nuestro cuerpo, aunque pensemos que nos veríamos mejor con una talla más o una menos. Lo peor es cuando intentamos usar ropa que simplemente no nos va; si es muy pequeña nos vemos como una salchicha que no hicieron bien, si es muy grande nos perdemos en la ropa y lo que se nota es toda la tela, no nosotros.

Existe un dicho que dice “Tiene mucho zapato que llenar” y se refiere a una persona que tomara el lugar de otra y le falta mucho caminar o no va dar la talla.

image

Nuestra talla es única, al igual que nuestro cuerpo. No podemos pretender que lo que se le ve bien a una persona, nos quede exacto también a nosotros. (1Corintios 7:7)

Es igual con los dones y talentos que Dios nos da. No podemos pretender dones que no se ajusten al propósito que Él tiene para nuestras vidas. Cuando nos bautizamos dándole nuestra existencia a Dios, ahí es cuando empieza todo; nos dan el primer don y es el de percibirlo por medio de su Espíritu Santo. (Hechos 2:38 y 11:17)

No es que no tengamos lo necesario, es el hecho de preguntarle a Dios donde quiere que nos movamos. (Romanos 11:29 y 12:6-8)